Qué llevar a la nieve la primera vez: lista esencial | SnowTeach
Qué llevar un fin de semana a la nieve
Casi todo el que va a la nieve por primera vez comete el mismo error, mete en la maleta el doble de lo necesario y luego usa la mitad. La realidad es más sencilla de lo que parece, solo hay un puñado de cosas que de verdad tienes que traer de casa. El resto se resuelve tranquilamente en la propia estación, sin que tengas que pensarlo antes de salir.
La clave está en distinguir tres tipos de cosas: lo que es personal o de talla y por eso conviene traer ya elegido, lo que la estación resuelve mejor que tú desde casa, y esos pequeños extras que casi nadie lleva la primera vez.
Lo que tienes que traer de casa
Esto es lo que no vas a poder improvisar bien en destino, porque son cosas personales, de talla o de higiene:
Ropa técnica por capas: una camiseta y una malla, ambas térmicas (nunca de algodón, se empapa de sudor y te enfría en vez de calentarte), un forro polar o chaqueta ligera, y una chaqueta y pantalón impermeable. Para un fin de semana, cuenta al menos un cambio completo de térmica y calcetines por cada día, la ropa técnica no siempre da tiempo a secarse de una jornada para otra, sobre todo si ha nevado o has sudado más de la cuenta.
Guantes impermeables propios. Los de alquiler existen, pero unos guantes que ya conoces, que te quedan bien y que sabes que no se calan, marcan más diferencia de lo que parece. Es una de las pocas piezas donde la talla exacta y el ajuste importan tanto como la función.
Protector solar de factor alto y protector labial. En la estación los venden, pero suelen ser más caros y de peor calidad que el que ya tienes en casa y es justo el tipo de cosa que no quieres comprar con prisas el primer día.
Cadenas o neumáticos de invierno, si vas en coche propio, es muy importante llevar cadenas o neumáticos de invierno para poder trasladarse sin ningún peligro. En muchos puertos de montaña son obligatorios, no opcionales.
Lo que puedes resolver en la propia estación
Aquí está el error de mucha gente, comprar o cargar con material que la estación ya te resuelve sin complicaciones.
Esquís o tabla, botas, bastones, fijaciones y casco. Si es de tus primeras veces, alquilar en destino es casi siempre mejor que comprar. Te ahorras la inversión inicial y llevas material adaptado a tu nivel real. Lo tratamos con detalle en nuestra guía de alquilar esquís o tabla snowboard
.
Gafas de sol o máscara de ventisca, si no tienes ya unas de calidad, la mayoría de tiendas de alquiler las ofrecen junto al resto del material. Es mejor optar por unas buenas gafas, a ponerte unas que tengas por casa y que no estén adaptadas para la nieve. En nuestro artículo de “Equipo para esquiar”puedes ver con más detalle qué tipo de gafas de nieve existen.
Cualquier cosa de última hora que se te olvide: la mayoría de estaciones tienen tienda propia para lo básico. No merece la pena estresarse por un olvido menor antes de salir de casa.
Para cuando termines de esquiar
Después de varias horas en la nieve vas a querer cambiarte por completo.
Ropa cómoda y calzado de calle impermeable, distinto de las botas de esquí. Muchas calles de pueblos de montaña tienen nieve o hielo acumulado.
Sudadera o jersey abrigado para llevar debajo de la chaqueta por la tarde-noche, porque la temperatura cae rápido en cuanto se pone el sol en zonas de montaña.
Pijama y ropa interior limpia de recambio.
Bañador, si el alojamiento tiene piscina, jacuzzi o spa, más habitual de lo que parece en hoteles de estación.
Si vais con niños, un par de cosas más
Todo lo anterior aplica igual, pero con los niños conviene añadir algo de margen extra.
Una capa de más de la que creas necesaria. Los niños se mojan y se enfrían antes que un adulto, entre el propio esfuerzo de mantenerse en pie al principio y las ganas de tocar la nieve con las manos a la primera oportunidad.
Snacks y agua a mano. Gastan mucha energía en la nieve, y un bajón de hambre o cansancio se confunde fácilmente con "no le gusta esquiar", cuando es simplemente eso.
Una etiqueta con nombre y teléfono de contacto dentro del casco o la chaqueta. En un grupo de niños vestidos de forma parecida, ese detalle facilita muchísimo encontrarlos si se despistan un momento.
Los extras que cambian el día
En estos pequeños extras es donde se nota la diferencia entre un día cómodo y uno incómodo:
Un segundo par de guantes. Unos guantes empapados a media mañana pueden arruinarte el resto del día. Un par de repuesto seco en la mochila lo soluciona al momento.
Calentadores químicos de manos y pies. Se activan al contacto con el aire y dan calor durante horas. Un salvavidas si eres friolero, vas con niños, o el día es de frío de verdad.
Una mochila pequeña para pistas. Aunque solo vayas unas horas, es muy útil para guardar la capa extra, el segundo par de guantes, el protector solar o lo que necesites.
Una bolsa aparte para la ropa mojada al terminar el día, para que guantes o calcetines húmedos no empapen el resto del equipaje.
Crema hidratante y una batería externa. El frío reseca la piel más de lo habitual y también reduce la autonomía del móvil más de lo que esperas, una batería externa evita quedarte incomunicado.
Tiritas. Las botas de esquí o snowboard pueden provocar rozaduras, sobre todo la primera vez que las usas.
Vaselina o protector de manos. El viento y el frío agrietan los nudillos casi tanto como los labios.
Una botella reutilizable para llenar en el alojamiento. En altitud es fácil deshidratarse sin notar tanta sed como en un día normal. Es por ello que hidratarse continuamente es muy importante.
Antes de cerrar la maleta
En SnowTeach comparas escuelas de esquí y snowboard por estación y disponibilidad y reservas online. La parte que de verdad merece la pena resolver con antelación, más que la maleta.